El entrenamiento físico y la calidad del
sueño están netamente relacionados, es un hecho. Un día de ejercicio y/o
deporte, puede contribuir positivamente en el descanso nocturno, e incluso
ayudar a combatir algunos síntomas de diversos trastornos del sueño… pero,
¿puede también ayudar a que estos se desarrollen?
La creencia popular explica que la actividad
física a toda hora genera beneficios, pero es clave entender que la intensidad
apropiada debe implementarse en las horas debidas para no acarrear
consecuencias negativas en, por tema de este post, nuestro ciclo de sueño.
De acuerdo con algunos expertos en el área
del deporte, una persona debería realizar un aproximado de 150 minutos de
ejercicio físico moderado a la semana. Muchas personas prefieren realizar
actividad física a primera hora de la mañana, y así tener energía para lo que
resta de su día; otros dan prioridad al entrenamiento de tarde-noche, y así
drenar toda la carga que su supone su día a día, sobretodo hablando de estrés. La
clave en cual sea tu decisión a tomar para la hora de entrenamiento es la
intensidad a trabajar. Mientras que en la mañana y al mediodía son horas
ideales para aplicar gran intensidad a tus rutinas semanales, muchos
científicos recomiendan que la noche sea abarcada por intensidades moderadas o
bajas.
Ejercicios con una duración de 20-30 minutos se han demostrado suficientes para proporcionar un descanso pleno, y ayudar a que la persona llegue al estado Delta (sueño profundo) durante más tiempo. Esto ayuda a que la fibra muscular se reponga con mayor facilidad, y a que el individuo se levante con mayor energía.
Por supuesto, existen las excepciones sobre
la regla, y se ha comprobado que atletas pueden implementar una noche de alta
intensidad a sus entrenamiento semanales, y esto no perturbaría el desarrollo
de su descanso nocturno. Pero siempre recordando que estas personas suelen
tener un nivel de resistencia y adaptación a estos cambios, por lo cual el
cerebro y cuerpo no se ven afectados, de hecho se moldean para ayudar al atleta
a descansar.
Lo esencial es comprender tus capacidades y
límites. Si eres un atleta de alto rendimiento, y quieres implementar
actividades nocturnas que te exijan mas, plantéalo a tu entrenador o fisiatra
más cercano para que estos te ayuden a formar una rutina y un hábito te
beneficie. Y si eres una persona que va a gimnasio para poder desahogar tu día
a día, pero solo tienes tiempo en la tarde-noche, entonces primero desarrolla
una resistencia adecuada, y luego igualmente consulta a tu entrenador o
fisiatra más cercano. Porque nunca la opinión de un profesional en el ejercicio
físico estará demás cuando de tu salud hablamos.
Referencias:
Amador, Begoña;
Montero, Carlos; Beltrán-Carrillo, Vicente J.; González-Cutre, David y Cervelló,
Eduardo. (05 de Mayo, 2017). Ejercicio físico agudo, agotamiento, calidad del
sueño, bienestar psicológico e intención de práctica de actividad física. Revista iberoamericana de psicología del
ejercicio y el deporte. 2017;12(1):121-127. Recuperado en 05 de abril de
2019, de https://www.redalyc.org/html/3111/311148817012/
Cervelló, E.,
Peruyero, F., Montero, C., González-Cutre, D., Beltrán-Carrillo, V.J., &
Moreno-Murcia, J.A.. (2014). Ejercicio, bienestar psicológico, calidad de sueño
y motivación situacional en estudiantes de educación física. Cuadernos de Psicología del Deporte, 14(3),
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ETH Zurich. (13 de Diciembre, 2018). Physical activity
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abril de 2019, de www.sciencedaily.com/releases/2018/12/181213112057.htm
Reverter-Masia, Joaquín;
Hernández-González, Vicenç; Jové-Deltell, Carme y de Vega Cassasas, Monica. (20
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JONNPR. 2017;2(7):298-303




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